Me prometí que volvería a hacer algo que me gusta mucho, compartir los vinos que pruebo y me gustan. Y esto me lleva a escribir, que también me gusta. Y esta vuelta la comienzo con un post que me debía a mí misma, y a ti, Piedad.
Va con algo de retraso, pero con el mimo cariño con el que he empezado a escribirlo unas cuantas veces. Espero que os guste.
Dejadme que os cuente un poquito más.
Piedad y yo nos conocimos antes de pandemia, en un centro médico. Ella iba a recoger unas pruebas, yo a recoger un vino que tenía poquito recorrido, pero muchas aspiraciones y mucho trabajo.
Yo no llevaba mucho tiempo compartiendo mis experiencias vinícolas, pero mi compañera y amiga Almudena me habló mucho del proyecto personal de su amiga Piedad, así que me decidí a contactar con ella.
Me presentó una apuesta arriesgada, Marisol Rubio. Un vino blanco seco 100% Pedro Ximénez. Para mí fue la primera vez que tenía entre mis manos un vino como este.
Desde aquel entonces, un miembro más en la familia, reconocimientos, premios, artículos en prensa, aceite, presencia en restaurantes, y lo más importante para ellos, me atrevería a decir: que cada vez que alguien compra una botella o se sirve una copa aquí o allá y brinda con este vino, de color dorado, Marisol siempre está presente.
Sobre la botella, y como veis en las fotos (cortesía de Bodegas Marisol Rubio), se trata de una botella sencilla, pero elegante. Todo el protagonismo es para su letra, su firma y su nombre. Y el que hace referencia a este proyecto, valiente y personal.

Y así nació, por ella, tal y como me contó Piedad allá por 2019, y aún emocionada por cómo habían llegado hasta allí. Un reconocimiento y el recuerdo constante de su madre.
Creo que ni ella misma contaba con que tendría el éxito merecido, que ha tenido.
Cuando lo probé con dos de mis mujeres favoritas, mi madre y mi hermana, nos gustó mucho. Nos sorprendió un vino con notas y toques distinguidos, y diferente. Además, cuando conoces la historia, lo pruebas y lo disfrutas de una manera más especial.
Y a partir de ahí, y cada vez que recibo su felicitación de Navidad, recuerdo el momento en el que tuve la oportunidad de conocer este proyecto y su historia de la mano de una de sus protagonistas.
Enhorabuena por el éxito que habéis tenido, que no es más que el fruto de la perseverancia, la ilusión, el trabajo en familia y el cuidado del buen producto de la tierra.
Feliz Navidad
Un abrazo,
Pilar
Y si has llegado hasta aquí y te apetece, puedes compartir. Gracias!